lunes 14 de noviembre de 2011

Paradojas 2.0.


Paradójicamente, el blog se ha convertido en un espacio más íntimo, voluntario; una puerta a la que hay que llamar. Los muros virtuales han llenado de sutileza los espacios personales-impersonales relegándolos a una etapa primigenia casi ya olvidada. Donde antes había ego, tan sólo queda un humilde y enternecedor reclamo de atención, casi nostálgico por la velocidad de los tiempos que corren.

Paradojas de la era 2.0.
Mirar a través del otro sin el otro, exponerse queriendo sin querer. ¿Tanto necesitamos a los demás? Nuestro ego en forma de bengala, guía, ilumina el camino, el lugar exacto en medio de un gran océano donde nos encontramos (¿perdidos?). Como un niño que reclama constantemente la atención, así somos, pequeños niños maleducados. Probablemente Freud ya lo vio venir.

Nuestro ombligo desamparado busca apadrinamiento, y como todo acto de valentía, lleva consigo un precio alto que a veces no importa pagar. No importa quién, dónde, cómo ni cuándo, tan sólo alimentar, sobrevivir: supervivencia emocional, metafísica.