viernes 5 de marzo de 2010

Paradojas

La soledad de la compañía, la complejidad de lo simple, la dureza de lo emocional.

Tras este vendaval que ha sido Febrero, donde más que el capítulo de una vida anónima en una gran ciudad, ha sido como una película de David Cronemberg (sin efectos especiales pero con mafia incorporada); me siento extraña.

Como bien dijo Clarita (y acuño su frase porque me viene que ni pintado) "¿Cómo no voy a estar rara con este tiempo?! Si la naturaleza está rara, yo también."
No sé si es debido al cambio climático o al bamboleo que llevo encima durante estos meses, pero siento complicado definirme ahora mismo.

Sólo sé que extraño mi bici y la libertad que se colaba por todas partes en aquel pequeño pueblo. Me siento perdida pero con todo el armamento listo para encontrar lo que haga falta, cansada de la tensión mantenida y que gotea con una lentitud desquiciante, pero preparada. Preparada para nada. Así de mal llevo yo el estatismo.

Intentaré mantener mi mente ocupada en terminar cosas que empecé hace ya casi 8 años y que ya me pesan demasiado.
Y si por esta vez, si por una sóla vez tengo un buen golpe de suerte, este verano se presenta más que grandioso.

Próximo proyecto con alta probabilidad de no ser llevado a cabo: Usar la bici en la sinuosa y agresiva Madrid (**implementando**).
Mientras tanto, Queen me anima día a día a no dejarlo pasar y a recordar mis raíces holandesas...