The Final Chapter
10 razones para odiarte: tu lluvia, tus precios, tu oscuridad, tu idioma, tu extraño puntaje académico, tu (a veces) falta de calidez, tu meticulosa (y poco flexible) forma de afrontar las adversidades, tu comida, tu tabaco, tus irrisorias escaleras con una inclinación dignas del mejor de los escaladores. PERO…
Alguien una vez me dijo que quizás Tilburg no era el mejor sitio del mundo; una ciudad que son 2 calles no tiene mucho que ofrecer. Esperaba que algo bueno ocurriera al venir a un sitio al que llegué por mero azar y que suena a ciudad inventada una tarde de trivial con amigos. Ansiaba que la ciudad me rebosase como lo hizo Madrid en su momento, tenía hambre de Holanda, de Europa.
Me equivocaba… en parte. No necesitas una plaza bonita donde gastar tu tiempo si tienes el acogedor salón de Jo para tirarte y simplemente “estar”. No necesitas tener un sitio donde comer algo cuando lo puedes hacer en casa de Linda mientras degustas una buena copa de vino. Si eres un sibarita y las cenas temáticas son lo tuyo, siempre podrás ir a la habitación nº38 de Morterplein, donde Camille te sorprenderá con unos crepes que más que de Francia parecen caídos del cielo, exquisitos. No necesitas apuntarte a nada que distraiga tu mente de los estudios porque Orsi te enseña a transformar bricks en carteras, y con eso es más que suficiente. Tampoco necesitas viajar mucho, sólo tener la valentía suficiente como para ir, con las melonas, a Breda en bici y volver para contarlo. SI quieres música, sólo has de pasarte por Leo XIII straat y ver cómo la gente canta al unísono, o quizás ver a una pianista amateur venida del otro lado del mundo y que nos deleita con su autosuficiencia en el aprendizaje de dichas artes musicales. Y si moverte es tu problema, y el frío te hace más vago de lo habitual, siempre podrás ir a Verbs donde Gabi, Nara y compañía siempre tienen algo que ofrecer, siempre.

Es su gente la que te atrapa y no te suelta. Y aunque más vale tarde que nunca, no puedo evitar enfadarme conmigo misma al no prever que en algún momento todo esto acabaría. Así, hubiera sido infinitamente más fácil.
No duermo, vivo por y para esto. Me divido, e incluso me multiplico retando a las leyes de la física para poder absorber todo lo que sé que algún día se emborronará. Grabarlo en la memoria. Quiero ejercer toda la fuerza del mundo sobre él para que, a pesar del tiempo, sobreviva más allá de una mera anécdota.
Curiosamente estos días no llueve en Holanda, ahora cuando todo es melancolía, el cielo me reta y brilla como nunca antes lo hizo… Hay sol pero nieve. Supongo que algo así es todo esto. Vuelves a casa con los tuyos, pero sin mucha gente que ha formado parte de tu vida los últimos cuatro meses. Depositan algo en ti, y simplemente desaparecen. Como la nieve.
Gente que se va quedando atrás… es injustamente triste.
Imposible resumir un Erasmus, imposible fingir indiferencia cuando ves que llega a su fin, imposible poner palabras a algo que no se puede… Y a pesar de mi fallido intento de redacción, me basta con saber que todos los que lo hemos vivido y compartido saben a lo que me refiero.
Siempre quedarán las cenas virtuales vía skype, las promesas por cumplir, las visitas por hacer.
Dankuwell.


Intentemos no desaparecer. Al menos nosotros lo tenemos más facil.
Me has hecho llorar, puta!! Como siempre... digo...
Gracias x todo, este es el mejor puto suburbio del mundoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!